PALABRAS DEL DIRECTOR NACIONAL DE LAS OMP

Queridos Hermanos y Hermanas en Jesucristo, el Misionero del Padre; sean bienvenidos todos ustedes, a esta hora particular de América y este encuentro histórico misionero. La presencia de todos ustedes, llegados de los diferentes países del continente americano, como representantes de las fuerzas misioneras vivas que trabajan y animan al Pueblo de Dios en revitalizar su conciencia y compromiso misionero universal y representantes de otros continentes, es un signo de esperanza para nuestra Iglesia. Es la seguridad de que todos, obispos, presbíteros, religiosos, religiosas y laicos, nos sentimos comprometidos en la única misión de la Iglesia que es evangelizar. Es también la voluntad manifiesta de ir más allá de nuestras propias fronteras a proclamar con todas nuestras energías a "JESUCRISTO, VIDA Y ESPERANZA PARA TODOS LOS PUEBLOS".

El COMLA 6 - CAM 1, enmarcado en el contexto de la celebración del Tercer Milenio y el Gran Jubileo de la Redención de la humanidad, y de las palabras proféticas de conversión del Documento de Puebla: "Finalmente, ha llegado para América Latina la hora de intensificar los servicios mutuos entre Iglesias particulares y de proyectarse más allá de sus propias fronteras, "ad gentes"(N0 368), como del Sínodo de América, es la plataforma que nos lanza a "anunciar a Jesucristo, el Salvador, a todos los pueblos, testimoniando, sirviendo y dialogando".

 

1.- RAZÓN DE SER DE NUESTRA PRESENCIA AQUÍ Y AHORA

Hemos sido convocados:

- Por el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), quien también es presidente del COMLA 6 -CAM 1.

- Por las Obras Misionales Pontificias (OMP) y la Comisión Episcopal de Misiones (CEM) que tienen la responsabilidad de despertar, fortalecer y renovar la conciencia y el compromiso misionero universal en el Pueblo de Dios.

- Por la Iglesia y el Pueblo Argentino, convocados para promover el espíritu misionero en nuestras iglesias locales y para responder así hoy a la urgencia de la misión "ad gentes".

 

2.- LOS COMLAs EN EL CAMINAR DE AMÉRICA LATINA

Haciendo una mirada retrospectiva de lo que fue la realización del 1º Congreso Misionero Latinoamericano en México, tenemos que decir que fue una celebración en donde se miraba la animación misionera "ad intra" de una iglesia particular. Más tarde, con la celebración del 2º COMLA, una esperanza volvía a germinar. El ánimo y el entusiasmo que dejó el primer Congreso Misionero Mexicano, hizo que se volviera a repetir esta realidad. Era una experiencia más allá de las fronteras mexicanas y fue así como a partir de ese congreso empezamos a recorrer el continente pasando por Colombia, Perú, Brasil hasta llegar hoy a la Argentina.

 

3.- EL SÍNODO DE AMÉRICA, PASO DE LOS COMLAs A LOS CAMs

El Cardenal Tomko, interpretando el deseo del Santo Padre, presentó en el Sínodo de los obispos de América la propuesta de que el COMLA 6 fuese también el Primer Congreso Americano Misionero (CAM 1). Inmediatamente se establecieron los contactos con los episcopados de Canadá y Estados Unidos, quienes apoyaron la iniciativa y prometieron participar en este último acontecimiento eclesial del continente, en los umbrales del tercer milenio. Como en los comienzos de la historia, el 7º Congreso Misionero Nacional de México, por circunstancias muy particulares y por instancias providenciales, se juzgó oportuno hacerlo latinoamericano (1º COMLA), así también se estima conveniente ahora que, conservando la identidad y la riqueza de la acción evangelizadora latinoamericana, se extienda el esfuerzo de comunión para la misión a todo el continente, como uno de los primeros frutos del Sínodo de América.

Así pues, con alegría podemos decir que nuestra presencia en este Congreso es ya un fruto maduro del Sínodo de América.

 

4.- LOS DESAFÍOS MISIONEROS EN LOS UMBRALES DEL TERCER MILENIO

No pretendo en este momento hacer un desarrollo sistemático de los desafíos misioneros del Continente americano en los umbrales del tercer milenio. Sin embargo, es el mismo Papa Juan Pablo II quien nos recuerda que la "conciencia de la universalidad de la misión evangelizadora que la Iglesia ha recibido, debe permanecer viva, como lo ha demostrado siempre la historia del pueblo de Dios que peregrina en América. La evangelización se hace más urgente respecto a aquellos que viviendo en este continente aún no conocen el nombre de Jesús, el único nombre dado a los hombres para su salvación (cf. Hech. 4, 12). Lamentablemente, este nombre es desconocido todavía en gran parte de la humanidad y en muchos ambientes de la sociedad americana. Basta pensar en las etnias indígenas aún no cristianizadas o en la presencia de religiones no cristianas, como el Islam, el Budismo o el Hinduismo, sobre todo en los inmigrantes provenientes de Asia. Ello obliga a la iglesia universal, y en particular a la iglesia en América, a permanecer abierta a la misión ad gentes" … "Además, las iglesias particulares de América están llamadas a extender su impulso evangelizador más allá de sus fronteras continentales. No pueden guardar para sí las inmensas riquezas de su patrimonio cristiano. Han de llevarlo al mundo entero y comunicarlo a aquellos que todavía lo desconocen"

Con el deseo de que el continente americano participe, de acuerdo con su vitalidad cristiana en la gran tarea de la misión ad gentes, hago mías –dice el Papa– las propuestas concretas que los padres sinodales presentaron en orden a fomentar una mayor cooperación entre las iglesias hermanas; enviar misioneros (sacerdotes, consagrados y fieles laicos) dentro y fuera del continente; fortalecer o crear institutos misionales; favorecer la dimensión misionera de la vida consagrada y contemplativa; dar un mayor impulso a la animación, formación y organización misional.

Estos, sin duda alguna, serán parte de los desafíos a los cuales debemos responder en el

COMLA 6 - CAM 1.

 

5.- PRESENCIAS SIGNIFICATIVAS COMO RESULTADO DE LA RIQUEZA CULTURAL DE NUESTRO CONTINENTE.

Argentina tiene hoy el placer de albergar en su tierra un continente multiétnico y pluricultural, con una singular identidad... conjunción de lo perenne cristiano con lo propio de América, donde, mirando la época histórica más reciente, nos seguimos encontrando con las huellas vivas de una cultura de siglos (cf. DSD 244, 18, 21). Así la América andina, criolla, afroamericana e indígena se estrecharán en el ardor misionero para proclamar juntos la riqueza cultural que nos es propia y de la cual queremos hacer partícipe el universo entero, y que nos lleva a decir: América, con Cristo, sal de tu tierra.

Pero, sin lugar a duda, otra presencia significativa está constituida por los niños de la Infancia Misionera, quienes como congresistas a título pleno participan efectivamente en el desarrollo de este Congreso. Ellos son ese futuro esperanzador misionero sobre el cual la Iglesia entera tiene puestas todas sus esperanzas.

 

6.- ARGENTINA Y SU CAMINAR MISIONERO, CORAZÓN DE LA MISIONARIEDAD CONTINENTAL

Constatamos en nuestros días un creciente fervor e impulso misionero, gracias a las variadas iniciativas de animación, formación y organización misioneras que, con la presencia y fuerza del Espíritu Santo, se han venido dando en nuestra Iglesia particular. Los congresos misioneros, los encuentros y las demás actividades de carácter diocesano, regional y nacional han marcado un paso fuerte en nuestro caminar misionero hasta llevamos a la altura de ser hoy, con este Congreso, el corazón de la misionariedad continental. Para ello nos hemos preparado y, sin duda alguna, serán ustedes quienes, al terminar nuestras deliberaciones y al regresar a casa, podrán decir que el corazón de Argentina es un corazón misionero en el cual tienen cabida todos y cada uno de ustedes, hermanos americanos.

 

7.- BAJO LA INTERCESIÓN DE MARÍA DE GUADALUPE Y LOS SANTOS MISIONEROS

Fue bajo el manto protector de María de Guadalupe que las Obras Misionales Pontificias impulsaron desde México un camino misionero que se fue concretizando hasta llegar hoy a lo que son los COMLAs y para nosotros concretamente el CAM 1. Ciertamente, es bajo esa misma protección que estamos celebrando el Primer Congreso Misionero Americano. Ella, a quien el Papa proclama Patrona de todo el continente americano, sigue presente en medio de nosotros como el modelo de la evangelización inculturada, evangelización que se hace prioritaria en la realidad de nuestro continente. Están también con nosotros las reliquias de dos grandes santos misioneros: Santa Teresita del Niño Jesús, a quien la Iglesia invoca como Patrona universal de las Misiones y Doctora de la Iglesia. Ella, desde el Carmelo decía: "Quisiera recorrer la tierra. Quisiera ser misionera no sólo un día, sino hasta la consumación de los siglos, para que Jesús sea conocido y amado por todos". Está también con nosotros San Roque González, santo latinoamericano quien nos transmite hoy su consigna: "todo es nada para lo que se debe al Señor, por quien se hace". Es pues, con el patrocinio y el peregrinar de las reliquias de estos dos santos misioneros, como Argentina ha crecido en la conciencia de sus raíces cristianas y en la necesidad de rezar junto a ellas por el éxito de este magno acontecimiento misionero.

Quiera Dios que la realización de este Congreso Misionero Continental nos lleve a proclamar al mundo entero el mensaje de Cristo y, de manera especial, comunicarlo a aquellos que todavía lo desconocen. Dando respuesta a este desafío es como nuestra Iglesia Argentina y americana, podrá adquirir su madurez cristiana y su estatura misionera.