Al Venerable Hermano Nuestro
Jozef Cardenal Tomko
Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los pueblos

El mandato de Cristo dado a los Apóstoles, de ir por todo el mundo a anunciar a todos los pueblos la verdad salvífica, se renueva después de veinte siglos. Por esto los predicadores del Evangelio, para cumplir con este mandato divino, se dirigen constantemente a los diversos continentes del mundo. Hace cinco siglos muchos misioneros llegaron a las regiones americanas y sembraron abundantemente la semilla de la Palabra de Dios, que continúa dando hasta nuestro tiempo copiosos frutos.

En el presente, Nos, aprobamos preparar un Congreso Misionero para todas las naciones del continente, sexto para las comunidades eclesiales de América Latina (COMLA 6), y a vez primero de toda América. Este evento será de gran importancia puesto que, ya desde ahora se da un claro signo de renovación cristiana y una inminente preparación al Sagrado Jubileo.

Por esto dirigimos nuestro particular pensamiento hacia estas amadas naciones y deseamos también celebrar, de alguna manera, tan grande acontecimiento. Por lo cual, accediendo a los piadosos deseos y preces de nuestro Venerable Hermano Estanislao Esteban Karlic, Arzobispo de Paraná, determinamos enviar un insigne representante nuestro, con el fin de que este Congreso Misionero se realice con mayor solemnidad. Y recurrimos a Ti, Venerable Hermano Nuestro, que ejerciendo la tarea de Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, eres absolutamente competente para cumplir este deber de representar allí nuestra persona. Por eso movido de gran afecto, por estas letras te nombramos, Venerable Hermano Nuestro, Enviado Especial, para que en la ciudad de Paraná, en la República Argentina, este año, entre los días 28 de septiembre y 3 de octubre, presidas en nuestro nombre los Sagrados Ritos y sus Solemnidades.

Por lo tanto, manifestarás a los asistentes, nuestro más cálido saludo y nuestra benevolencia; con tu palabra darás a conocer, según nuestro pensamiento, la importancia de este Congreso y la oportunidad de renovar el antiguo fervor. Exhortarás a los Señores Obispos y a todos los Sacerdotes a urgir más y más el deber de la nueva Evangelización. Finalmente estimularás a los fieles para que proporcionen a los predicadores de la fe una constante y ferviente ayuda y un espíritu dócil. Con gran esperanza confiamos que cada uno de los fieles se animen de nuevo a llevar más eficazmente la vida cristiana. Tú, en cambio, ten por cierto que Nos, hemos de encomendar vehementemente tu misión al Bondadoso Dios y a la Beatísima Virgen María.

Finalmente a Ti, Venerable Hermano Nuestro, a todos los obispos presentes, al clero y a todos los fieles del continente americano, impartimos nuestra Bendición Apostólica, anuncio de la Divina Gracia y un sincero Testimonio de provecho espiritual.

Dado en el Vaticano, el día 20 de agosto, del año 1999, XXI de Nuestro Pontificado.

Juan Pablo II